sábado, 18 de abril de 2009

DIABETICO

Imagínense ustedes a una persona que el día de hoy, a los treinta años, le dicen que padece de una enfermedad que actualmente no es curable como la diabetes mellitus. Esto por que en una toma de sangre de rutina le detectaron que su glucosa rebasa niveles mayores a 120 en ayunas, pero él se siente bien, nada le duele, siempre ha comido con abundantes cantidades de azúcar. ¿Por qué tiene que cambiar su ritmo de vida, su dieta por completo, e iniciar a tomar medicamentos? ¿Por qué dicen que esta enfermo?. Pasan diez años y no ha tenido necesidad de cambiar, pero repentinamente, detecta pequeños cambios de coloración de su piel, empieza a sentir adormecimiento en algunas regiones del cuerpo, detecta que su vista ya no es tan aguda como antes, ha presentado infecciones con más frecuencia. Es en este momento cuando empieza a tomar medicamento, teniendo el pensamiento mágico de que una pastilla resolverá todos sus problemas, pero continua renuente a renunciar a sus hábitos de alimentación y ritmo de vida.
Ahora en menos tiempo, en un lapso de uno o dos años, los dolores ardorosos de sus pies se han transformado en áreas de anestesia, además de presentar deformidades en los dedos y callosidades en algunas zonas, siendo ya muy difícil caminar, no solo por los problemas de los pies, sino porque ha perdido importantemente la vista. Aunado a esto ha iniciado con ciertos problemas del riñón que no alcanza a comprender, pero que lo obliga a tomar más medicamento, ovacionando que le propongan una serie de cirugías complejas. Ha visitado tantos médicos que ya ha perdido la cuenta y la gran mayoría ha quedado ante sus ojos como unos incompetentes pues no han podido controlarle el “azúcar” con ninguna pastilla.
Es en este momento de su vida cuando empieza a pensar que quizá sea conveniente hacerle caso a su esposa con la cual ha tenido abundantes discusiones acerca de cambiar de dieta. El día de hoy tiene 42 años y un mundo de problemas, todos complicaciones de una diabetes mal cuidada. La gran pregunta es ¿mal cuidada por quien? ¿Por su esposa? ¿Por los médicos? o ¿por el mismo?...
Hacer conciencia en el paciente de que necesitamos importantemente de su ayuda para poder resolver sus propios problemas, es quizá una de las situaciones que mas pobremente atacamos los médicos; pero también la autoconciencia no solo de cuanto tiempo quiero vivir, sino de cómo quiero hacerlo (agregarle calidad a la cantidad) es algo en lo que no estamos acostumbrados a meditar y peor aun, a hacerlo nuestra forma de vida.
Espero que este pequeño segmento nos ayude a creer que somos capaces de vivir sanamente a pesar de enfrentarnos día a día a enfermedades como la diabetes mellitus. Muchas ocasiones he escuchado que los dichos y proverbios se basan en verdades, por lo que terminare diciendo “más vale prevenir que lamentar” pero si ya no es posible, debemos recordar que… “más vale tarde que nunca”.
Publicado por:Dr. Luis Muñiz JiménezCirugía General, Laparoscopía y Vascular Periférico. Hospital Universitario U.A.N.L. Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía General

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